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Cristóbal Navarro

Infrafinanciación, injusticia, desigualdad social, uso y abuso..... ¿que esperan después?. La capitalidad o ........ el provincianismo

Elecciones y "corrupciones".

Escrito por el 20-05-2015


Elecciones y “corrupciones”




Es costumbre literaria reconocida el poner entre comillas las expresiones que escribimos, cuando, realmente, queríamos destacar otra cosa.  Siento abusar, en este artículo, de dichos signos, pero trato de ceñirme al espacio soportable de un artículo de opinión.     




En un país acostumbrado a votar desde el rencor y el castigo, para pasar factura al desengaño, es fácil pensar que "podemos" pasarnos con ese castigo de las urnas. Hemos vivido unos años de intensa actividad delictiva por parte de muchos oportunistas que hacen gala de llamarse "políticos", "empresarios", "funcionarios" y otras honrosas ocupaciones que han quedado completamente desvirtuadas en manos de la vileza de, por desgracia, no pocos aprovechados.   




Después de sufrir una decadencia económica, que no "periodo de crisis" -como vienen a llamar algunos que no pueden aceptar la nueva realidad económica- hemos visto la sombra del paro alcanzando a casi seis millones de personas, un notable incremento de la economía sumergida y un desfile interminable de imputados de todos los estamentos posibles, enzarzados en procesos judiciales interminables, que terminan dando cualquier resultado y muy pocas veces también “justicia”.




Es, por tanto, lógico y humano querer un cambio, un profunda cambio, que verdaderamente dé esperanzas a esta sociedad y a las generaciones venideras que, hoy por hoy, parecen no tener ningún futuro.    




Nuestra responsabilidad tendremos, sin duda, porque hemos descuidado los valores esenciales y la vigilancia de nuestro entorno, permitiendo que eleven a “normalidad” lo que sin duda son “despropósitos”. En mi opinión, tenemos todo el derecho a querer desplazar a quien nos ha desestabilizado como pueblo, como economía y como sociedad, por supuesto; pero no podemos darnos “un tiro en el pie” por haber tropezado en la presunción de honradez que necesariamente teníamos que otorgar a los que nos gobernaban en uno u otro sentido.    




Ahora es obvio que todo necesita un cambio. No podemos mantener el formato "bipartidista" que, en nuestro país y en términos generales, ha venido funcionando con absoluto desprecio al ciudadano; pero, no seamos tan cortos de vista, necesitamos -en primer lugar- un reparto de poderes que implique que "los de siempre" no puedan seguir simplemente con su turno de despropósitos y aprovechamiento de lo que no es de ellos; en segundo lugar, es necesaria una participación activa de los ciudadanos en el mundo de la política, de la economía y de la sociedad, en general.




Hace bastante tiempo que repito una frase que resume muy bien este concepto "quien no lucha por lo que quiere, no se merece lo que desea".   Durante muchos años hemos creído que con votar una u otra opción política ya nos lo hacían todo los demás y no teníamos nada de que preocuparnos ¡craso error! Además de votar debemos vigilar nuestro entorno directo en todos los sentidos. No podemos mantener las instituciones llenas de incompetentes que se refugian en pretextos coyunturales para esconder su nula capacidad de gestión. Claro ¡cómo la van a tener! si la gran mayoría de los que llegan a desempeñar algún cargo de responsabilidad política, lo único que han hecho en su vida ha sido no hacer nada, para que los demás se desgasten y, por la pura teoría de los vasos comunicantes, al bajar los demas suben ellos.     




En este país, cogemos a quien presume de haber sido "campeón de fotocopias" de su instituto o universidad, porque no llegó a trabajar nunca en nada que no fuera comer en el confort de un pesebre, y hasta lo hacemos presidente del gobierno; a quien tiene su récord en el número de empresas que quiebra y lo mantenemos en las patronales, quebrado ó jubilado, ¡qué más da! y a quien hace décadas que no ha pisado una empresa para ganarse una nómina y, sin embargo, dirige sindicatos.




Cambiemos este escenario. Ya dura demasiado este tenebroso teatro y, sin confianza, no hay empresas, no hay trabajo y no hay futuro para nadie.



Cristóbal Navarro.


Presidente CEPYME Alicante.




Esta entrada pertenece a General y fue publicada el 20-05-2015 a las 00:00:0.

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